viernes, 3 de junio de 2016

SEXO ANAL

El coito anal, consiste en la introducción del pene por vía anal, tanto en relaciones heterosexuales, como en las homosexuales.

La penetración anal aparece en muy pocas veces como práctica heterosexual, aunque los mangaianos la efectúan durante los períodos de menstruación. En cambio, parece ser un acto sexual más común entre los pueblos primitivos, y en algunas sociedades.


Aproximadamente el 40% de las parejas heterosexuales lo han intentado al menos una vez. El ano, al igual que la vagina, tiene algunas terminaciones nerviosas sensibles. Tanto los hombres como las mujeres heterosexuales, aunque a veces creen que estas inclinaciones indican una tendencia homosexual, a menudo
disfrutan con algún tipo de masaje anal. Algunos hombres y mujeres consideran que la práctica del sexo anal es algo aventurero y divertido, mientras que otros lo miran como algo sucio, feo, y doloroso. Esta práctica sexual requiere grandes dosis de mutua confianza, lubricación, capacidad de comunicación y
paciencia por parte del hombre, que no puede moverse tan enérgicamente como lo haría durante el sexo vaginal porque corre el riesgo de dañar tejidos muy delicados. El coito anal es una actividad de muy alto riesgo debido a la infección VIH.







Técnica Sexual:
Cuando se vaya a realizar la penetración anal se tiene que tener en cuenta que..........
Por tratarse de un esfínter muscular tiende a ofrecer resistencias por lo cual debe procurarse una buena relajación y tranquilidad corporal.
Como, a diferencia de la vagina, no se autolubrica, se deberá ser utilizada una crema o gel lubricante no irritante, para este fin, tanto en el pene o dedo como en el ano.
Realizar la penetración de manera cuidadosa y suave, paulatina ya que muchas veces es conveniente dilatar primero con un dedo antes de la introducción del pene, retirándose si la compañera, o compañero, refiere un dolor intenso que no tolera o si hay fuerte resistencia, o sencillamente si no le agrada.
El uso del profiláctico es muy importante pues la mucosa rectal es una vía de entrada de virus y bacterias.
Jamás realizar una penetración vaginal luego de la anal, ya que se corre el peligro de contaminar la vagina con una flora bacteriana proveniente del recto y que el pene llevaría consigo; de querer hacerse debería usarse
otro profiláctico o, en caso de no usarlo, efectuar una higiene muy pero muy cuidadosa
Nunca penetrar contra la voluntad de la pareja.
En ocasiones hay resistencias o negativas a hacerlo por el dolor, otras por preceptos morales o religiosos, o porque no resulta placentero. Una de las causas de disgusto, en los dos, puede ser la presencia de materia
fecal al retirar el pene. Algunos pacientes homosexuales refieren que utilizan enemas previas para limpiar la zona, pero este método no es de muy frecuente uso.












Precauciones:
Entre las medidas preventivas más evidentes, existe la del preservativo. Aunque su uso está extendido en las relaciones de tipo vaginal, no sucede lo mismo en cuanto al anal. No obstante es necesario usar preservativo como prevención contra la enfermedad del VIH: ya que el SIDA se transmite fácilmente por una zona que carece de lubricación natural y que, por lo tanto, es más propensa a los desgarres y lesiones sangrantes que, al mezclarse con un semen infectado contribuyen a extender la enfermedad.
A eso, sería recomendable añadir algunas otras precauciones que nunca deben parecer innecesarias. La más importante es:
Tras haber practicado el sexo anal no debe pasarse NUNCA al sexo vaginal directamente. Es necesario tomas medidas de higiene, como lavarse el pene o el dedo si éste también ha intervenido en la
penetración, también es necesario cambiar el preservativo, ya que en el ano hay bacterias que, aquí puede que no ocasionen problemas pero si puede realizarlo en la vagina.










Las tres prácticas del placer anal
Existen diferentes maneras de disfrutar del placer anal. A continuación les mostramos unas prácticas que pueden realizarse independientemente, una después de la otra, para una estimulación progresiva, que determinará el éxito de sus experiencias anales.

Con la lengua: el anilinctus
Existen diferentes maneras de disfrutar del placer anal. A continuación les mostramos unas prácticas que
pueden realizarse independientemente, o una después de la otra, para una estimulación progresiva, que
determinará el éxito de sus experiencias anales.



Antes de detenerse en los glúteos, lama las zonas erógenas de su pareja. Luego, continúe con la raya, el contorno del ano, hasta llegar al mismo ano, zona muy sensible. En esos momentos, su pareja empieza a sentir una sensación caliente muy excitante.


Con un dedo o un juguete sexual
Suavemente introduzca en el ano un dedo o, mejor aún, un consolador liso y lubrificado. Deténgase un pequeño momento, para que el esfínter de su pareja se habitúe a esta nueva sensación. Efectúe luego un movimiento circular, que ayudará a relajar a su pareja. Empújelo un poco más hacia adentro, al mismo
tiempo que realiza un movimiento de vaivén; asegúrese de que su pareja este sintiéndose a gusto.
Esta estimulación puede resultar muy placentera. Puede realizarse antes de la penetración anal, o también acompañar la penetración vaginal o el sexo oral. La mujer puede también estimular la próstata de su pareja y aumentar así la intensidad orgásmica.


Con el pene: la sodomización
Su pareja puede estar acostada bocabajo, de pie (de espaldas al hombre), acostada de lado, o sentada encima de él............
En esta última postura controla mejor la profundidad de la penetración. Si optan por la postura del galgo, la mujer tendrá que levantar su tórax para facilitar la penetración. Lubrifique el pene abundantemente (sobre todo el glande) y el ano. Comience penetrando lentamente. La primera vez, quizá
no la pueda meter entera, sobre todo si su pareja no está totalmente relajada. Pero con un poco de tacto y un poco de ternura, no se le deben presentar mayores complicaciones.
Antes de llegar a la mitad del camino, deténgase para que ella se habitúe. Comience entonces a efectuar un movimiento de vaivén… suavemente. El hombre tiene que estar siempre muy atento a las reacciones de su
pareja, y detenerse si ella se queja. En dicho caso, se volverá hacia atrás, hasta que ella se encuentre mucho más a gusto. El hombre puede estimular simultáneamente el clítoris, o dejar que se ocupe de ello la mano
experta de su pareja, lo que, a buen seguro, le producirá un orgasmo muy intenso. Alcanzada la cumbre del placer, el hombre se retirará suavemente.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario